Estos son unos pendientes largos trabajados en platino con incrustaciones de diamantes 2 ct aproximadamente y un detalle final muy característico: un motivo circular en el que un diamante central está rodeado por un halo de calibré-cut (talla calibrada) en rubíes de 0,80 ct
El diseño ojo de perdiz es muy simétrico y geométrico, que aportan brillo sutil y refuerzan la verticalidad.
La caída estilizada alarga visualmente el cuello y aporta un aire de sofisticación atemporal. Son piezas pensadas para la alta sociedad de los años 20 y 30, perfectas para ocasiones de gala, y hoy en día consideradas joyas de colección por su rareza y valor histórico.






